
Otoño de 19…
Las máximas autoridades de la empresa lo habían citado para anunciarle nuevas directivas.
Seguridad, fríos cálculos y puntualidad extrema, Galabria se presentó con acostumbrada indiferencia y medidos modales.
-Gracias señores, todo mi esfuerzo se medirá en resultados- sentenció frente a las cabezas de la organización.
-Ahora, si me disculpan, debo retornar a mi puesto de trabajo- concluyó dejando a sus espaldas un grupo de atónitos ejecutivos y, relamidamente, años de amargo trajín dentro del ferrocarril.
Visionario de grises construcciones y arquitecto en la opacidad, Galabria no solo sabía que su ascenso llegaría un soleado día de abril sino que también sería el primer gerente general no vidente de una multinacional.
2 comentarios:
si ranelahg es
gerente visionario y ciego
siendo sólo tuerta
¿llegaré a algo?
Hipólita
A reina.
Publicar un comentario